Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el reconocimiento de la dignidad inherente a todos los miembros de la familia y sus derechos iguales e inalienables constituye el fundamento de la libertad, la justicia y la paz en el mundo. Los Derechos Humanos son universales, indivisibles e interdependientes. La Declaración Universal de los Derechos de la Infancia establece, además, que todos los niños tienen derecho a desarrollarse de forma saludable y digna.
Los estudios de la OMS y otras organizaciones como Unicef aportan cifras alarmantes sobre la incidencia de abusos sexuales a menores: hay millones de niños en el mundo que no gozan de estos derechos. Hoy, casi tres millones de niños son sometidos a la prostitución forzada, y, según estudios, el 80% de ellos han sufrido abuso psicológico o físico dentro de sus familias.
Dados estos hechos, presentamos aquí a la sociedad este Manifiesto "Contra el Silencio sobre el abuso sexual infantil". Como personas decididas a hacer algo por cambiar esta dura realidad y garantizar la dignidad y la salud de los niños, exigimos.
Quienes firmamos este Manifiesto, apelamos a la valentía para defender la integridad física y espiritual de la infancia desde el seno familiar, y su soberanía moral. Pedimos el rechazo absoluto y la denuncia enfática de cualquier pederasta.